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jueves, 1 de abril de 2010

Instantánea

«Globalización es el nombre que damos a cosas como internacionalismo, colonialismo, modernización, cuando decidimos sumarlas y elevarlas a la categoría de aventura colectiva, épica, de época.»

Alessandro Baricco
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De pronto una frase tan sencilla y tan contundente te recuerda una larga cuenta de deudas que tienes pendiente contigo mismo. Vienes y recuperas, aunque sea por un instante, este espacio donde pretendías explorar el desorden que te rodea, con ganas de encontrar uno que otro sentido. Y transformar.

martes, 15 de septiembre de 2009

Reemplazo urgente

Hará cosa de un mes que me topé en la librería con una auténtica ganga: Apologías y rechazos, del argentino Ernesto Sabato. Se trata de una colección de breves textos publicados en revistas y periódicos en la década de 1970. En el 79 Sabato los reunió a petición de sus allegados. Y cuarenta años después se me aparecieron en las manos. Lo más sorprendente de todo, es la frescura y la vigencia de las palabras de su autor en ensayos como "Educación y crisis del hombre", donde escribe:
«No es pues descabellado ni utópico sostener que aun dentro de esta misma civilización en crisis pueden irse forjando los instrumentos que permitan reemplazarla por una sociedad mejor. [...] La nueva escuela debería ser un microcosmos en que el niño se preparase para una auténtica comunidad, la que supere esa antítesis en que hasta hoy nos debatimos: o un individualismo que ignora a la sociedad o un comunismo que ignora al hombre.»
Ninguno de los ensayos tiene desperdicio, pero dos resultan particularmente entrañables y oportunos en tiempos de transición como los que vivimos. Me refiero a los dos textos biográficos del volumen: "El desconocido Da Vinci" y "Pedro Henríquez Ureña". En ambos, Sabato explora las dimensiones racional y sensible del ser humano, reflexiones que vienen a dedo cuando no terminamos de comprender que somos sujetos sujetos multidimensionales, bastante más complejos de lo que creemos.

viernes, 3 de abril de 2009

¿Por qué demonios...?

«Cuanto más nos recuerdan que los recursos naturales son finitos, más nos desplazamos en manada a los bosques y a los desiertos y más habitamos en edificios de cristal que requieren un gasto enorme en calefacción y aire acondicionado. ¿Por qué demonios hacemos precisamente lo contrario de lo que deberíamos hacer? No estamos enamorados del medio ambiente real, sino de las previsibilidades abstractas —de la seguridad y no de la santificación, de la suave monotonía y no de los álamos moteados—.»

Eric G. Wilson, Contra la felicidad. En defensa de la melancolía.

La cita está tomada de un breve pero poderoso libro que, desde hace unos meses, se ha convertido en pieza clave de mi biblioteca personal. Hoy, hojeándolo en busca de luces en medio de mis sombras, me topo con este párrafo y encuentro un buen pretexto para mantener vivas las reflexiones detrás de este espejo. La pregunta contenida en el centro de este fragmento es tremenda. Ahí la dejo, nomás pa' darle una pensada. 

jueves, 26 de febrero de 2009

Competencia

«La competencia, considerada como lo más importante de la vida, es algo demasiado triste, demasiado duro, demasiado cuestión de músculos tensos y voluntad firme, para servir como base de la vida durante más de una o dos generaciones, como máximo. Después de ese plazo tiene que provocar fatiga nerviosa, diversos fenómenos de escape, una búsqueda de placeres tan tensa y tan difícil como el trabajo (porque relajarse resulta ya imposible), y al final la desaparición de la estirpe por esterilidad. No es solo el trabajo lo que ha quedado envenenado por la filosofía de la competencia; igualmente envenenado ha quedado el ocio. El tipo de ocio tranquilo y restaurador de los nervios se considera aburrido.»
Bertrand Russell, La conquista de la felicidad.
En estos días me traigo entre manos este texto de Russell, cuyo título remite sin duda a una biblioteca de autoayuda o superación personal. Mi escepticismo inicial ante las provocaciones del filósofo inglés ha ido siendo superado conforme avanzo en la lectura. Y confieso que en el capítulo dedicado a la competencia (de donde extraigo el fragmento anterior) me tiene ya de su lado. Si bien en ciertos aspectos sus reflexiones —publicadas inicialmente hace poco menos de un siglo— suenan anticuadas, en otros conservan una vigencia terrible. 

El engaño de creernos que en la competencia hallaremos la felicidad parece hoy más arraigado entre nuestra especie que en los días de Russell: ahí seguimos, tragándonos esa ilusión y justificándonos por ello; pues, incluso cuando un atisbo de sensatez nos lleva internamente a reconocer esta tragedia, de cara al mundo insistimos en poner una sonrisa como asegurando que somos felices y estamos haciendo lo correcto. 

viernes, 20 de febrero de 2009

Crisis de ideales

Zygmunt Bauman fue hace un año uno de los detonadores de este espacio. En estos días, preparando una de mis clases, me reencontré con uno de sus provocativos textos. En Vidas Desperdiciadas, Bauman describe con ojo crítico la cultura de residuos que caracteriza a nuestra modernidad líquida. Transcribo aquí un fragmento del texto que trabajé en clase con mis chicos. 
Para resumir: en ningún otro tiempo ha sonado más verídico que como suena en nuestro mundo moderno, licuado y fluido, el memorable veredicto de Robert Louis Stevenson, según el cual «viajar con ilusión es mejor que llegar». Cuando los destinos mudan o pierden su encanto más rápido de lo que pueden caminar las peirnas, rodar los coches o volar los aviones, seguir de viaje importa más que el destino. [...] La líquida cultura moderna ya no parece una cultura de aprendizaje y acumulación, como las culturas registradas en los informes de los historiadores y los etnógrafos. Más bien parece una cultura de la retirada, la discontinuidad y el olvido.

En esta clase de cultura, y en las estrategias políticas y vitales que valora y promueve, no queda mucho espacio para los ideales. Menos espacio para los ideales que provocan un esfuerzo a largo plazo, continuo y sostenido, de pasitos que llevan con ilusión hacia resultados ciertamente remotos. Y no queda espacio en absoluto para un ideal de perfección, que extrae todo su atractivo de la promesa del final de la elección, el cambio y la mejora. Para ser más precisos, semejante ideal puede seguir rondando sobre el mundo de la vida de un hombre o una mujer modernos y líquidos; ahora bien, sólo como un sueño, un sueño que ya no se espera que se haga realidad y que, cuando apunta a lo concreto, rara vez se desea que se haga realidad. Un sueño nocturno que casi se disipa a la luz del día.

martes, 4 de noviembre de 2008

Apertura

«Una vez que el individuo alfabetizado ha aceptado una tecnología analítica de fragmentación, no queda tan abierto a los patrones cósmicos como el hombre tribal. Prefiere el estado de separación y los espacios compartimentados al cosmos abierto. [...] La indiferencia hacia lo cósmico favorece la concentración intensa en segmentos diminutos y tareas especializadas, que son la única fuerza del occidental. El especialista es alguien que nunca comete pequeños errores en su progreso hacia la gran equivocación.»

Marshall McLuhan, en Comprender los medios de comunicación

viernes, 19 de septiembre de 2008

Sentidos y Resistencia

Al ser humano se le están cerrando los sentidos, cada vez requiere más intensidad, como los sordos. No vemos lo que no tiene la iluminación de la pantalla, ni oímos lo que no llega a nosotros cargado de decibeles, ni olemos perfumes. Ya ni las flores los tienen.
Ernesto Sabato en La Resistencia
Al mediodía, camino a casa, mi mente fue asaltada repentinamente por las palabras con que Sabato, al inicio de La Resistencia, lanza un llamado a recuperar con coraje y decisión los valores que enaltecen la condición humana. El recuerdo surgió así, de la nada, y empecé a conectar lo que la memoria me traía con muchas de las ideas que ando elaborando en estos días. Por un lado, se conectaban con mis reflexiones sobre los difíciles días que atraviesa mi patria. Al mismo tiempo, se enlazaban con el proyecto de tesis doctoral que he comenzado a esbozar. Y, finalmente, se ligaban con las reflexiones que he venido vertiendo en este espacio.

Nada más llegar a casa, me puse a buscar en el ordenador la versión digital del texto. Eché un vistazo aleatorio. Y poco a poco se fueron revelando los fragmentos que constituyen cada uno de los enlaces mencionados. Todos confluyen en una idea: la crisis que parecemos atravesar como humanidad.
Esta crisis no es la crisis del sistema capitalista, como muchos imaginan: es la crisis de toda una concepción del mundo y de la vida basada en la idolatría de la técnica y en la explotación del hombre.
Una crisis estrechamente vinculada con la pérdida de nuestros sentidos, algo que ya evocaba en una entrada reciente con palabras de Susan Sontag. Una cuestión sobre la que Sabato escribe las palabras que cito en el epígrafe de esta entrada, para líneas después recordarnos:
Cuando somos sensibles, cuando nuestros poros no están cubiertos de las implacables capas, la cercanía con la presencia humana nos sacude, nos alienta, comprendemos que es el otro el que siempre nos salva. Y si hemos llegado a la edad que tenemos es porque otros nos han ido salvando la vida, incesantemente.
Apunte. Sólo para complementar la sugerencia bibliográfica. Además de la edición en Seix Barral, existe una edición de bolsillo en la serie Booket. En México esta última cuesta entre 80 y 90 pesos. Vale realmente la pena.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sobre el otro lenguaje

Necesitamos un lenguaje para la experiencia, para poder elaborar (con otros) el sentido o el sinsentido de nuestra experiencia, la tuya y la mía, la de cada uno, la de cualquiera. [...]

La experiencia exige otro lenguaje, un lenguaje atravesado de pasión, capaz de enunciar singularmente lo singular, de incorporar la incertidumbre.

Jorge Larrosa, "Una lengua para la conversación" en Mensajes E-ducativos desde tierra de nadie (compilación de Jan Maaschelein y Marten Simons)

lunes, 2 de junio de 2008

Dobles discursos

Reviso algunas notas. Vuelvo a leer parte de Abrazar la vida. Ideas escritas en 1981, en el contexto de los movimientos ambientalistas que surgían en el tercer mundo, particularmente en India:
"Los movimientos ecológicos son movimientos políticos en favor de un orden mundial no violento en el cual se preserve la naturaleza para preservar las posibilidades de supervivencia. Estos movimientos son pequeños pero están creciendo. Son locales, pero su éxito radica en la repercusión que han tenido en otros lugares. Sólo piden el derecho a la supervivencia aunque con esa exigencia mínima se asocia el derecho a vivir en un mundo pacífico y justo. Del éxito que tengan estos movimientos populares depende el problema de la supervivencia en el planeta. A menos que se reestructuren ecológicamente las concepciones del mundo y los estilos de vida, la paz y la justicia seguirán siendo violentadas y al final la mismísima supervivencia de la humanidad estará amenazada." (Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo, Vandana Shiva)
El llamado final sigue siendo urgente. Quizá hoy más, dado todo lo que hemos avanzado (retrocedido). Sin embargo, hoy los discursos son tan difíciles de distinguir. Tras las mismas ideas se ocultan intenciones tan opuestas: se hacen llamados con palabras semejantes, pero con intereses distintos, buscando legitimar una nueva racionalidad disfrazada de cuidado del ambiente. Habrá que poner más atención y, sobre todo, tener en mente dos ideas: 

Primero, no cerrarnos ante lo que nuestros sentidos nos revelan, aferrados al poder de la «diosa razón».

Y después, intentar un ejercicio de humildad, un esfuerzo por vencer nuestra arrogancia moderna y atender otras posibilidades. 

Insisto, al menos atender.

sábado, 19 de abril de 2008

Democracia de la Tierra

"Recordar que somos ciudadanos e hijos de la Tierra puede ayudarnos a recuperar nuestra humanidad común y a trascender las hondas divisiones de la intolerancia, odio y miedo creadas por las rupturas, la polarización y los cercamientos de la globalización empresarial." (Manifiesto para una Democracia de la Tierra, Vandana Shiva)

Actualmente estoy trabajando, entre otras cosas, en explorar la tan llevada y traída idea de "democracia", buscando ideas que ayuden a renovar una palabra tan gastada por el discurso de nuestro tiempo. En mi camino, recientemente me topé con el Manifiesto... de Vandana Shiva, una lúcida mujer, cuyos planteamientos me han ayudado recientemente a experimentar y buscar salidas alternativas a algunos de los "callejones sin salida" de nuestra modernidad.

Apenas comencé la lectura, y para como ando de trabajo, no sé si pueda dedicarle el tiempo que merece o tendré que dejarlo para dentro de unas semanas. Pero aprovechando que en estos días se "celebra" el llamado "Día de la Tierra", me pareció interesante compartir en este espacio algunas reflexiones que encontré en su introducción.

"La Democracia de la Tierra se desarrolla a partir de la concienciación de que, aunque estemos arraigados localmente, también estamos conectados con el mundo en su conjunto y, de hecho, con todo el universo. Nosotros y nosotras basamos nuestra globalización en procesos ecológicos y en lazos de compasión y solidaridad, no en el movimiento de capitales y finanzas ni en el movimiento innecesario de bienes y servicios."

miércoles, 16 de abril de 2008

Crisis de residuos

“Cuando le preguntaban cómo lograba la bella armonía de sus esculturas, Miguel Ángel respondía al parecer: «Es sencillo. Se coge un bloque de mármol y se eliminan todos los pedazos superfluos». En el apogeo del Renacimiento, Miguel Ángel proclamaba el precepto que había de guiar la creación moderna. La separación y la destrucción de los residuos habría de ser el secreto de la creación moderna: eliminando y tirando lo superfluo, lo innecesario y lo inútil habría de adivinarse lo agradable y lo gratificante.” (Vidas desperdiciadas, Zygmunt Bauman)


Quizá esté de más (aunque no dejaré de hacerlo) destacar que el planteamiento de Bauman no demerita en modo alguno la obra del genio italiano. Es más una forma de explicar con claridad (con manzanitas, diríamos algunos) dónde radica uno de los problemas fundacionales de la modernidad: la destrucción implícita en el acto creativo moderno, y la inevitable producción de residuos que implica.

Siguiendo a Lewis Mumford, Bauman acude también a la imagen agricultura versus minería para ejemplificar las dos vías que históricamente hemos seguido como sociedades para "crear": La primera repone lo que se sustrae, garantiza continuidad; la segunda destruye, pues es incapaz de restituir.

Y es claro que la modernidad se decantó por la segunda, quizá sin prever la crisis de residuos que hoy enfrenta. Crisis de residuos sobre la que Bauman ofrece una mirada crítica y reveladora.

sábado, 12 de abril de 2008

A la deriva

“Un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por mucho tiempo su legitimidad.” (La corrosión del carácter, Richard Sennet)

El subtítulo del libro del que está tomado el fragmento anterior, ayuda a entender con más claridad el contexto de la idea: Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo.

De acuerdo con el análisis y la reflexión de Sennett, el mundo de lo laboral muestra que estamos a la deriva. Y una de las causas que parecen estar detrás de esta experiencia de la incertidumbre que experimentamos, estaría en nuestra extraña urgencia por todo, nuestro afán de inmediatez: "La consigna «nada a largo plazo» desorienta la acción planificada, disuelve los vínculos de confianza y compromiso y separa la voluntad del comportamiento."

“El problema al que nos enfrentamos es cómo organizar nuestra vida personal ahora, en un capitalismo que dispone de nosotros y nos deja a la deriva.” La interrogante es pesada, sin duda. Sennett no ofrece respuestas pero brinda pautas para reflexionar.

Sobre pautas semejantes, creo que es cosa de ir sumando. ¿No crees?

jueves, 6 de marzo de 2008

Violencia contra la naturaleza

"En una época en la cual la cuarta parte de la población mundial corre peligro de morirse de hambre debido a la erosión del suelo, la falta de agua y la destrucción de la diversidad genética de los recursos vivientes, perseguir el espejismo del crecimiento infinito, difundiendo tecnologías que destruyen los recursos, se convierte en la principal fuente de genocidio. Matar asesinando la naturaleza es una forma invisible de violencia que hoy constituye la mayor amenaza a la justicia y la paz." (Abrazar la vida, Vandana Shiva)

Y a veces su invisibilidad desaparece... se evidencia con absoluto cinismo ante nuestros ojos. Shiva ha desarrollado ampliamente el tema de las guerras por los recursos naturales. Aquí, como entrada al tema, un sencillo texto que abarca algunas de sus reflexiones. La biopiratería es otra muestra de este mundo al revés; de ella se ha ocupado la autora en una de sus más recientes obras traducidas al español; aquí algunas de las ideas al respecto.

Agradecimientos. A la Dra. Romañá por proponerme la obra de Shiva. Y a Marian por compartir conmigo el sitio en el que encontré los artículos de Shiva enlazados en esta entrada.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Mercado espiritual

En estos días he venido dando vueltas una confrontación que tengo conmigo mismo desde hace tiempo, pero que se ha agudizado en fechas recientes. Una más de las muchas crisis me mueven. Cada día con más fuerza, me intriga pensar en torno al comercio de tantos productos y servicios "étnicos" y "naturales". Productos y servicios que, al mismo tiempo que me atraen (y que incluso los consumo, por supuesto) no dejan de generarme conflicto... Es increíble la facilidad con que todo esto se ha incorporado al "sistema". Y de pronto siento cargo de conciencia. ¿Estoy alimentando a la "bestia" mientras me trago su discurso "alternativo"?

Es claro que el sistema simplemente aprovecha nuestras crisis individuales para seguir su lógica de explotación. Comparto un fragmento de un texto que estoy leyendo, y que me llegó como anillo al dedo.

"Esta búsqueda sin duda tiene su origen en una profunda necesidad humana de integridad, pero el marco fragmentado y mercantilizado en el cual se concreta debe ser criticado. Quienes se interesan por el espiritualismo oriental raras veces saben, o les interesa saber, cómo vive la gente en India, por ejemplo, o ni siquiera cuál es el contexto socioeconómico y político del que se han tomado esos fragmentos, como el yoga o el tai-chi. Es, en cierto modo, una espiritualidad de lujo." (Ecofeminismo, de Maria Mies y Vandana Shiva) 

Al publicar esta entrada no pretendo satanizar el "nicho de mercado" que se produce a costa de nuestras necesidades espirituales. Simplemente me detengo y pienso. ¿Es posible aprovechar que el "sistema" nos pone ciertas cosas al alcance y simplemente hacernos conscientes para inventarnos el modo de voltearle la tortilla? Lo dejo para alimentar nuestra reflexión.